Mamá Francisca – Representación de Sabiduría y Espíritu
Ella es una Mamá Francisca de mediana edad, portadora de la calma que solo da la experiencia vivida. En su cabello ya se asoman algunas canas, y en su rostro se dibujan suaves arrugas que no hablan de tiempo perdido, sino de sabiduría acumulada, de caminos recorridos y de fe sostenida. Cada línea de su cara es un símbolo de aprendizaje, de entrega y de amor profundo.
Su presencia es serena, maternal y profundamente espiritual. Es una figura que transmite ternura, protección y recogimiento, una espiritualidad que se mueve entre lo religioso y lo ancestral, entre la oración silenciosa y la fe sentida desde el corazón. Ella no necesita palabras: su energía habla por sí sola.
El trabajo de realismo en esta pieza es uno de los pilares de mi arte. Su rostro fue cuidadosamente modelado a mano, con una intención clara: que sus facciones y, sobre todo, sus ojos, transmitan sentimientos reales. Sus ojos parecen observar, comprender y acompañar; tienen una profundidad que conecta con quien la mira. Lamentablemente, las fotografías no logran captar por completo la espiritualidad que ella desprende en persona, esa sensación de presencia viva que solo se percibe al tenerla frente a frente.
La cesta, incluida como parte integral de la pieza, no es un simple accesorio: forma parte de su historia, de su simbolismo y de su rol como madre y guía espiritual. Todo en ella tiene propósito y coherencia.
Como en todas mis creaciones, esta muñeca es absolutamente única. No repito jamás un rostro. Cada expresión, cada gesto y cada detalle son creados por mí, desde cero, respetando la esencia espiritual que surge en el proceso. Cada muñeca nace con su propia energía, su propia identidad y su propia espiritualidad.
Ella es Mamá Francisca.
Una representación que honra la fe, la experiencia, la maternidad espiritual y la conexión profunda entre lo humano y lo divino.